
Nuestra historia
Nuestra historia
Actualmente se estima que se necesitan 70 mil millones de dólares para eliminar la brecha de pobreza. El sector de la ayuda invierte 135 mil millones de dólares cada año, gran parte de ellos en intervenciones sin evidencia comprobada.
Las observaciones de los expertos de Kamilisha, que han trabajado en la mayoría de las zonas de intervención de la RDC durante casi 20 años, revelan que, a pesar de las numerosas intervenciones, las comunidades no han logrado desarrollar la capacidad de capitalizar y valorizar sus recursos locales. La realidad es simple: a pesar de la abundancia de recursos y del potencial humano, muchas comunidades siguen enfrentando importantes desafíos económicos y sociales. Por ello, en 2020, cerca de 30 expertos y profesionales humanitarios decidieron reflexionar sobre una forma sencilla y adaptada de animar a las comunidades a apropiarse de este enfoque. Ante las limitaciones de los enfoques tradicionales, decidimos contribuir a construir una organización capaz de ofrecer soluciones concretas y sostenibles.
Gracias a la red de comerciantes e incubadoras, buscamos establecer alianzas con compradores dentro de las cadenas de producción y transformación para facilitar la comercialización de los productos de los beneficiarios. Queremos experimentar un modelo que permita a las comunidades ganarse la vida a partir de lo que ellas mismas pueden producir.
Gracias a las incubadoras asociadas, se implementan sobre el terreno modelos de proyectos adaptados, como la producción de pan, harina, galletas y jugos. Queremos cambiar el paradigma que considera ineficaces los productos locales, haciéndolos de calidad y competitivos. Gracias a esta visión, estos productos estarán disponibles en la RDC y en África, generando ingresos y mejorando la vida de las comunidades.
Esta alianza facilita actualmente el desarrollo de iniciativas complementarias. Apoya la transformación agroalimentaria mediante la producción de pan, galletas y jugos elaborados a partir de recursos locales. Paralelamente, se desarrollan actividades ganaderas, especialmente la cría de cabras, vacas y aves de corral, con el fin de fortalecer los medios de vida de las comunidades. Estos esfuerzos se complementan con actividades agrícolas, como la producción de piñas, otras frutas y hortalizas, garantizando tanto la seguridad alimentaria como las oportunidades económicas.
En el centro de este enfoque existe una convicción fuerte: el desarrollo de las comunidades depende de su capacidad para aprovechar sus propios recursos. A través de sus intervenciones, Kamilisha trabaja para construir un modelo en el que las poblaciones puedan vivir dignamente de su propia producción, apoyándose en sus competencias, su entorno y su capacidad de innovación.
A locally driven initiative turning structural challenges into sustainable opportunities.





























